Una vez se fueron el arquero rechoncho y el dragón gerontófilo, en Boneville quedó un perplejo grupo muy variopinto conformado por: Power Girl, Green Lantern, Wonder Woman, el Hombre Elástico, Hulka, Neo, Batman, Robin, Lobezno, Kraven, Amalgama Zatanna-Jean Grey, Mente Maestra, Xena, Federico el Dragón, Dr. Octopus, Blade y las Vampiresas. Y eso que Gabrielle se había quedado atrás, que Talphin y Mushu haían vuelto a la otra dimensión, y que los pobres Barney, Dino y Dexter habían acabado con sus cabezas colgadas en una pica...

Ante la perplejidad, dos líderes natos como son Wonder Woman y Batman tomaron la iniciativa.
- Zatanna... ¡o lo que seas! ¿Puedes devolvernos a nuestra dimensión? – dijo Wonder Woman.
- Creo que puedo intentarlo... NÓISNEMID ARTSEUN A SONEVLÉUVED.
De repente, un flash de luz y el grupo se había reducido muchísimo. En unas explanadas como las que estaban antes, se encontraban Batman, Robin, Wonder Woman, el Hombre Elástico, Neo, Power Girl, Green Lantern y Zatanna, algo cambiada...
- ¡Zatanna! Tienes... ¡Sólo medio cuerpo! – apuntó Robin.
La hechicera sólo tenía el hemicuerpo derecho, mientras que la otra mitad, estaba limpiamente cortada, sin perder ni una sola gota de sangre. El fluir de sus órganos internos se podía ver desde fuera.
- Pero... ¡tu cuerpo no puede vivir sin lado izquierdo! – dijo Batman— El corazón está en el lado izquierdo.
- No en el mío. Soy uno de los pocos casos en los que el corazón se encuentra a la derecha. Eso sí, he perdido el bazo, pero se puede vivir sin bazo, ¿no?
- Bueno, ¿y por qué no te devuelves la otra mitad con un hechizo? – preguntó Wonder Woman.
- No sé... me da la impresión de que mis hechizos no tienen demasiado efecto. Por si no os habéis dado cuenta estamos en el mismo sitio que antes.
- Tienes razón, pero los demás sí se han ido. ¿Quiere decir eso que pertenecemos a esta dimensión? – preguntó el Hombre Elástico.
- En realidad no sabemos si es la misma dimensión o no. Puede ser una dimensión paralela. Chicos, hemos visto mucho mundo, pero tampoco se puede decir que lo hayamos visto todo. ¿Quién nos dice que no pueda haber un mundo como el que hemos visitado en nuestra propia dimensión?
Los comentarios de Batman, siempre contenidos, hicieron recapacitar al grupo. Decidieron que lo mejor que podían hacer era explorar ese mundo en busca de una evidencia que les hiciera saber si estaban en Tierra-1 o no. Así, los héroes con capacidad de volar comenzaron a dar unas pasadas de reconocimiento en busca de signos de vida. En menos de unos minutos, Power Girl volvió con noticias:
- Un poco más adelante hay unos chicos jugando al fútbol, pero no al nuestro, sino al europeo, al de pegar patadas al balón.
El grupo se adelantó hasta donde les había dicho Power Girl y vieron a dos chicos japoneses que hacían equipo con otro asiático adulto que se parecía mucho a aquel actor de películas de acción y un pato, para enfrentarse a unos extraños hombres-felino.

- ¡Pásala, Oliver!—le decía uno de los chicos japoneses al otro.
- Estoy desmarcado, estoy desmarcado—le gritaba también el pato.
Los héroes se acercaron a las inmediaciones del campo de juego y se limitaron a observar el juego. Pero de pronto, al verlos los jugadores, se quedaron boquiabiertos y el juego se detuvo. Los héroes se sintieron violentos. Tal vez su presencia no era del todo apreciada. Uno de los hombres-felino se acercó corriendo hacia ellos con una toalla. Los héroes se pusieron a la defensiva, esperando el ataque.
- Pero... ¿cómo salís así a la calle, almas de Dios?—decía el felino—¿es que no tenéis más ropa que poneros?
Al ver que lo que intentaba el felino era tapar los provocativos trajes de las chicas con las toallas, bajaron un poco la defensa.
- ¿Qué les pasa a nuestros trajes? – dijo Power Girl.
- ¿Qué les pasa? – dijo el pato que se acercaba con más toallas—Querrás decir qué NO le pasa... Vas enseñando tu... ¡pechuga! ¿Es que tus padres no te educaron cómo debe ir vestida una señorita? Ahora también seréis capaces de decir que los hombres no tienen el pene seccionado, como todos nosotros...
- Bueno, dejémonos de tonterías—sentenció Batman para acabar con aquello—. Somos parte de la Liga de la Justicia, y este es Neo.
- ¡Oye! – dijo Power Girl cuando presentaron a Neo— ¿Para qué hemos perdido el tiempo con los hechizos de Zatanna? ¡Este tipo nos trajo y puede sacarnos de aquí!
- Me temo que eso no es del todo corr...
- Bueno – interrumpió el felino—, yo soy Leon-O, y estos son los Thundercats. Estamos echando un partido con las conocidas estrellas adolescentes Oliver y Benji, el conocido actor Jackie Chan, y... un pato que habla.
- ¡Howard! – le corrigió enfadado el pato.
- Tal vez puedas ayudarnos, Leon-O. Mi nombre es Batman y queremos saber si estamos en Tierra-1.
- ¿Tierra-1? Esta es la Tierra, sin números.
- ¿No te enteraste de la Crisis a la que se vio sometida la Tierra hace veinte años? El fin del multiverso.
- ¿De qué coño estás hablando, chalado?
A pesar de la brusquedad de su respuesta, los héroes estaban más preocupados por no haber conseguido volver a su dimensión que por los malos modales de aquel tipo.
- ¡Bueno, seguimos jugando!
Aquellos tipos siguieron jugando, mientras los héroes comentaban sus impresiones.
- ¡Genial! Ahora nos vemos atrapados en un mundo de castidad, pero... ¿por qué no hemos vuelto a nuestra dimensión? ¿Querrá decir eso que realmente pertenecemos a esta dimensión?
- No lo sé, Power Girl – dijo Green Lantern—, pero tal vez este mundo contenga una Liga de la Justicia. Tal vez, después de todo, no sea un mundo tan diferente, de no ser por lo de la castidad...
En ese momento, como si estuvieran escuchando sus palabras, en el campo de juego Oliver se acercaba a la portería. Leon-O corría detrás de él. El chico era rápido, y se disponía a chutar cuando... el portero, un tipo enorme, se acercó al chico y, cogiéndolo del cuello, le arrancó una pierna de cuajo.
- ¡Eso es penalty! – decía Benji.
- ¡Bien hecho, Pantro!
Los héroes se quedaron perplejos ante la violencia de la escena, y aún más, al ver que nadie parecía alarmado porque uno de los jugadores estuviera tirado en el suelo con un miembro arrancado de cuajo y una hemorragia que no tardaría en acabar con su vida. Apenas le dio tiempo a reaccionar, porque Jackie Chan se disponía a tirar el penalty. Cogió carrerilla, chutó... y, antes de que la pelota llegara a la portería se lanzó hacia el enorme portero y de una patada le reventó la caja torácica. La pelota pasó por el agujero que le había hecho en el t

órax.
- ¡Goooooool! – gritaban los del equipo ganador, incluido Oliver, pálido por la tremenda pérdida de sangre, desde el suelo.
Los Thundercats, en lugar de interesarse por su amigo, se lamentaban por el gol encajado, y comentaban estrategias para conseguir igualar el partido. Así, no pudieron ver que el que había marcado el gol, estaba cambiando de forma, y se había convertido en una convulsiva-por-las-celebraciones Beyoncé, y después un Michael Jackson que bailaba como en sus buenos tiempos. Antes de que se pudieran percatar, volvía a ser Jackie Chan...
- ¿Dónde demonios nos hemos ido a meter?