15 marzo 2006

VOLVEMOS EN UN MINUTO

La primavera llega y comienzan esos fines de semana plagado de bodas que se pisan unas a otras. Lo peor es que encima, sea en uno de esos sitios preciosos en los que tienes que demostrar todas tus habilidades físicas para pelearte por un canapé minúsculo de nombre irreproducible. Para todos aquellos que detestáis las bodas en las que se pasa hambre, ha llegado la solución: