22 junio 2006

DR. HOUSE CAPÍTULO 1: EL CAPITÁN AMÉRICA


Cuartel general de S.H.I.E.L.D. Laboratorio principal.

Hicieron falta más de 35 soldados para detenerle, pero después de una dura pelea, consiguieron reducir al Capitán América. Ahora estaba calmado, le habían explicado que se había pasado los últimos 50 años hibernando dentro de un trozo de hielo, y había accedido a someterse a unas pruebas rutinarias para comprobar que todo iba bien.

- Vamos, Sr. Rogers, esto no le dolerá tanto como los golpes que recibió por parte de los nazis – intentó tranquilizarle el Coronel furia.
- Es que… prefiero los golpes a las agujas – contestó.
Después de toda una mañana en el laboratorio, las caras de los médicos no eran tan sonrientes como esperaban.
- Esto… ahem… han aparecido una serie de resultados que no eran los que…
- ¡¿Qué?! ¡¿Tengo viruela?! ¡¿Tuberculosis?! – el famoso valor del héroe americano desapareció en un abrir y cerrar de ojos.
- Nah, no es para tanto, pero creo que debería revisar el caso un buen especialista. Esto no acaba de cuadrarnos del todo.
- No te preocupes, Capi. Si te hace falta un especialista, tendrás al mejor.
El coronel Furia intentó tranquilizar al Capitán, aunque por la cara de éste no parecía haberlo conseguido.


- No entiendo por qué hemos tenido que venir a Princetown. —decía el Capi a regañadientes—También podríais haber traído al médico a la base de S.H.I.E.L.D.
- Lo sé, pero este médico es algo peculiar y exigente… y es el mejor, o al menos es dicen de él.
El Coronel Furia empujaba la silla de ruedas junto a la auxiliar, hasta la consulta indicada. Cuando lo pasaron a la pequeña consulta vacía, la auxiliar les indicó cordialmente:
- Esperen un momento aquí, que en seguida viene el doctor, ¿de acuerdo?
- Pero… ¿saben quiénes somos? Hablé personalmente con la Dra. Cuddy y me aseguró que nos darían un trato preferente—gruño Furia.
- No sé, yo sólo cumplo órdenes…
- Por favor, señorita, lléveme al despacho de la Dra. Cuddy. Quiero hablar con ella inmediatamente. Steve, tú espera aquí un minuto que en seguida volvemos.
El Capitán asintió y se quedó sentado en la silla de ruedas, observando a su alrededor. No era nada del otro mundo. Para ser la consulta del mejor diagnosticador del país, era bastante sencilla… ¡y eso que él se había perdido los últimos cincuenta años de historia!
De repente, se abrió la puerta de un golpe. Lo primero que vio fue el bastón que había golpeado con violencia la puerta. Le seguía un tipo delgado, sin afeitar, y con aspecto desaliñado.
- Disculpe, estoy esperando al médico… --dijo cordialmente el Capitán.
- Yo soy el doctor, gran héroe americano. Mi nombre es House.
- Vaya, en mis tiempos, los médicos tenían otra presencia. Llevaban bata.
- Sí, en sus tiempos, probablemente, una becaria no podría salir en televisión diciendo que se la ha chupado al Presidente de los EE.UU., pero los tiempos han cambiado, amigo mío. ¿Quién le iba a decir al Doctor Watson y al Doctor Creek que algún día entraría un viejo de 70 años en una consulta, con mejor aspecto que George Clooney…? Ooops, disculpe, que Errol Flynn, que a ese sí lo conoce, ¿verdad?


- Yo… --intentó contestar el estupefacto Capitán.
- Usted es un paciente, y los pacientes se quedan calladitos mientras el buen doctor le hace las preguntas. Veamos…
El extravagante médico cogió su historial, con los informes de sus colegas de S.H.I.E.L.D. No pareció prestar demasiada importancia a lo que leía.
- Según esto… tiene hepatitis C. Así que, una de dos: O la Capitana América se aseguró de que la joya de la familia se quedara sin congelar para hacer cosas malas…
- ¡¿Cómo?! ¡¿Pero qué está diciendo…?!—se escandalizó el héroe.
- Ouch, ¿debí decir Bucky?
- ¡Esto es ridículo!
- Bueno, siempre queda la posibilidad de que los super médicos de S.H.I.E.L.D. hayan metido la pata con las agujas… o que ese tipo negro del parche con quien me crucé en el pasillo sea su camello…
La puerta se abrió de par en par. El tipo negro del que hablaba House entró detrás de la Dra. Cuddy, directora del Servicio.
- Dr. House, por la cara de nuestro famoso paciente, me temo que ya le ha revelado su diagnóstico… --soltó la directora tras un suspiro.
- Pues sí, aunque no sé por qué me traen al super héroe nacional a mí para una simple hepatitis.
- Si se hubiera molestado en leer su historial por completo,—interrumpió un serio Nik Furia—se habría dado cuenta de que la analítica del Capitán América es absolutamente normal, aparte de la hepatitis.
- ¿Y eso es todo? ¿Para eso traen hasta aquí al Capitán Vanidad?
- ¡Oiga! –protestó el Capi.
- A ver, ¿es que necesitan recorrer medio país para que les diga que su equipo médico se asusta demasiado pronto?
- ¡Eso no se lo consiento!—el Capitán se levantó de un salto, resintiéndose al apoyar el pie derecho--. El equipo médico de S.H.I.E.L.D. está compuesto por los mejores médicos americanos, que han entregado su vida…
- ¡Para el carro, abuelo!—House le quitó el zapato al paciente y suspiró con pesar—Vaya, lo que me temía. El equipo médico de S.H.I.E.L.D. será lo mejor que ha dado nuestro glorioso país, pero si a alguien han entregado su vida es a las fulanas o alas drogas. La muestra de sangre de estos análisis no pertenece al orgullo de la nación o ha sido contaminada con sangre de los super médicos. Nuestro Capitán Pan-de-molde (homenaje público a Giffen/De Matteis) tiene un super-ataque-de-gota, a juzgar por la inflamación del dedo gordo de su pie, lo cual haría esperar unos niveles de ácido úrico elevados en la analítica. Sin embargo, no vemos esa elevación de los niveles, así que, o ese super suero de soldado suyo es alérgico a las máquinas de análisis y hace que den resultados al azar, o tienen entre las filas de su gabinete médico al increíble Hombre-Chapuza.
House cogió su bastón y comenzó a salir de la habitación.
- Er… ¿gracias?—el Capitán apenas podía dar crédito a lo que había presenciado.
- De nada. Dedíqueme la próxima vez que salve a su adorado país… ¡y denle colchicina al Hombre-Chapuza!
Nick Furia y Steve Rogers salieron de la consulta en silencio. La Dra. Cuddy hizo un amago de decir algo, aunque al final, se arrepintió. Mejor dejar las cosas así.

FIN

6 comentarios:

Sinkim dijo...

Muy bueno chicos, habeis captado el espíritu de House a la perfección.

Seoman dijo...

Realmente muy bueno, chicos... Me parecía estar viendo a House de verdad, habéis sabido mostrar su curiosa personalidad al dedillo.

Uriondo dijo...

-¡Lupus! ¡Es lupus! ¡LUPUUUUUS!
-Llévenselo de aquí...

X-art dijo...

Oye!!!! Esto lo hareis a diario, verdad??? Porque en una semana me habré quedado sin uñas....

Y desde aquí hago una queja formal .... estoy indignado con Seoman, a ver cuando continuaras escribiendo en tu blog. Suerte tuviste en Barcelona de que se me olvidase decirte algo, que si nooooo....

El Tete dijo...

¿Y Cameron? ¿No se tira a Cameron?

Anónimo dijo...

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